|












|
Índice
» Biografías »
Abel Gudra

ABEL
GUDRA
En
pocas ocasiones, la historia ha sido tan injusta como en el caso del
andaluz Abel Gudrá. Intereses de muy distinta índole nos han ocultado la
obra y el personaje, llegando a nuestros días por las referencias que de
él se hacen en las obras de Blas Infante y otros miembros de las Juntas
Liberalistas.
Su obra poética y literaria, aunque numerosa, es desconocida, incluso
para los que la buscamos con un interés especial. Sus datos biográficos
son completamente desconocidos, como si nunca hubiese existido.
Su importancia en la configuración del “Ideal andalucista”, cuya teoría
configuró magistralmente Blas Infante, es de una magnitud tal, que llevó
a decir al escritor y estudioso del Andalucismo Manuel Ruiz Lagos en
“Fundamentos de Andalucía”:
“Esta relación del movimiento Andalucista con la teoría de la
emancipación de los pueblos de Oriente, expresada concretamente por el
poeta Abel Gudrá, no es casual, se inserta en la búsqueda de las raíces
autóctonas del antiguo Al-Andalus.
Por otra parte, la influencia directa sobre la tesis de Infante, pienso
que es bastante singular por lo que significa de exaltación de la cultura
andaluza, interrelacionada con toda manifestación euro-asiática.
Probablemente, en pocas ocasiones se han dado a conocer textos de Abel
Gudrá, cuyo estilo literario impregna al propio Infante, cuando se
entusiasma por la formulación teórica y constitutiva de nuestro país”.
Islam es eternismo
¿Del Islam que queda?
El pensamiento de lo divino.
La armónica imposición de lo divino
Islam no es misticismo, es acción.
Si es profecía (acción profética), ella no es
“previsión del futuro”, sino imposición armónica
de lo venidero; por incesante lucha.
El eternismo no es una opinión, es un axioma.
Y este axioma es una experiencia nuestra,
de la época de Andalucía.
Nosotros somos un comité insurreccional,
jueces del crimen contra Jerusalén,
jueces de la agresión Occidental en tierras
orientalmente esenciales,
tierras de Andalucía.
(Abel Gudrá, discurso de Delhi).
Tal y como piensa Manuel Ruiz Lagos, la influencia de Abel Gudrá en Blas
Infante fue tal, que hubiese sido imposible la concreción del “Ideal
andaluz” sin su valiosa aportación.
A las ideas de Blas Infante de liberación del pueblo andaluz,
especialmente de aquellos que para Infante representaban lo más genuino
de ese pueblo, el jornalero andaluz, Abel Gudrá añade lo que para
Infante fue “el enriquecimiento de motivos para
la voluntad de ser”, es decir, la conexión histórica entre
un presente con unas señas de identidad veladas por la Conquista
Castellana y la última época de esplendor en que Andalucía fue libre: Al-Andalus.
La base del “Nacionalismo andaluz”, del “andalucismo”, su concepto
de Nación, es la mayor aportación de Abel Gudrá y de los orientalistas
andaluces a las tesis Infantianas, diferenciándolo del resto de
nacionalismos peninsulares y Europeos.
Para los “liberalistas”, el concepto de Nación se basa en el
“principio de las culturas”, en contraposición con el “principio de
las naciones” imperante en Europa. Oriente frente a Occidente, “Nación-Estado”
frente a “Comunidad Cultural”. Mientras que en Europa triunfa el
concepto de Nación-Estado, donde los Nacionalismos hegemónicos, mediante
la guerra y la conquista de territorio se constituyen en Estado a costa de
otras Naciones más débiles en el aspecto militar, el concepto de
Nacionalismo Oriental, al que las “Juntas Liberalistas” se suman con
gran entusiasmo, se basa en el Principio de las Culturas, estableciéndose
en Comunidades Culturales unidas por la “voluntad de ser”.Mientras que
Occidente impone su modelo político por la fuerza de las armas, los
orientalistas de las Juntas Liberalistas proponen la “Federación
de los Pueblos”, unidos por una afinidad cultural y por la
“voluntad de ser”, llegando a proponer una Federación de Estados
Andaluces al Norte y Sur del estrecho.
“…¿se comprende ahora, porqué aspiramos a que Marruecos, hoy
sometido al Protectorado de España, llegue a ser verdaderamente
protegido, viniendo a formar un Estado Autónomo federado con los demás
Andaluces, dentro del gran anfictionado de Andalucía?” (Blas
Infante, La verdad sobre el complot de Tablada).
No eran Infante y Abel Gudrá los únicos que tomaron las ideas
Orientalistas de Nación dentro de las Juntas Liberalistas. Otro de
aquellos excepcionales espíritus que dieron cuerpo al “Ideal
andaluz”, Fermín Requena en su obra “Delimitación de Andalucía”
diría:
“Nosotros, como Gil Benumeya, y como tantos otros defensores de la
Liberación Andaluza, mantenemos basadas en los lazos etnográficos, históricos,
geográficos y políticos, que la Andalucía verdad que marcan la raza y
el suelo, la de Tartesios y Omeyas, la griega y morisca, el país en que
se afincó la más brillante cultura de Occidente es cosa muy distinta.
Es un concepto geográfico preciso que abarca toda la España al Sur de la
Oretana, añadiendo a las ocho provincias, la de Badajoz, antiguo y célebre
reino; casi toda Ciudad Real, prolongación natural de las tierras altas
jiennenses, país de ganadería, viñedo y tierra caliente y adherido al
sistema mariánico; el resto de Murcia en sus límites tradicionales y las
prolongaciones de la España Africana: Melilla, Ceuta y Canarias”.
Otro liberalista, E. Jiménez de Buen, nos dejaría bien claro el espíritu
de la idea confederal de los pueblos andaluces:
“Si algunos espíritus suspicaces desconfían del liberalismo
andaluz, por propugnar la autonomía de las ciudades andaluzas de ambos
lados del Estrecho y por estrechez de miras, no se dan cuenta del
prestigio que reportaría para España ante Oriente y Occidente”.
Blas Infante iría más lejos aún, dándole al Nacionalismo Andaluz un
sentido espiritual y metafísico, otorgándole a Andalucía un:
“rango director o dirigente de una cultura, que determinada por el
hecho de su difusión, supone un poder, una actitud originaria en el
pueblo que la produce, relativa a la creación del Cosmos espiritual, al
cual ha de reunir a articularse todo lo humano, atraído por la acción
captante de aquel mundo que se ofrece naturalmente, como fin ordenador de
las energías de los hombres hacia un eterno objetivo” (Blas
Infante, manuscrito inédito).
En este inédito de Blas Infante, se repite el concepto expresado también
en el Himno Andaluz: “hombres de luz que a los hombres alma de
hombres les dimos”, en referencia a esa constante de los hombres
liberalistas de retomar la función esotérica de Andalucía para volver a
ser la guía espiritual de un mundo que ha perdido su sentido de
trascendencia, basándose en el esoterismo Islámico desarrollado por los
maestros sufies andaluces, como Ibn Arabi, cuyas obras eran muy conocidas
por Infante.
No es de extrañar que la prensa de la época se hiciera cargo de las
ideas Federalistas andaluzas advirtiendo del carácter internacionalista
de las mismas.
“El andalucismo es hoy un sentimiento casi de carácter
internacionalista.
Lo sienten los espíritus liberales y cultivados de los nacidos en la
región; los moros que viven las ciudades cultas del Mogreb, descendientes
de Andaluces; todos los musulmanes que estudian y añoran el esplendor del
medievo andaluz; los estudiantes de las ciudades islamitas; los hebreos
sefarditas, y aún, los askenasis que siguen con fervor los faros
espirituales que se encendieron en nuestro suelo patria de Maimonides.
El andalucismo no es hoy un vago sentimiento lírico que se nutra de
tradición y de historia, sino que aspira a que Andalucía vuelva a ser
hogar espiritual de una cultura humanista y fraterna, plena de tolerancias
y ardorosa de ideales…”
(La voz de Córdoba, 10-6-1931).
En estas teorías del “Principio de las culturas” y de la misión
cultural y espiritual de Andalucía respecto al mundo, tuvo una gran
importancia Abel Gudrá, los contactos con exiliados árabes que visitaron
varias veces Andalucía y la culminación que estas ideas tuvieron en Blas
Infante con motivo de su viaje a Marruecos para rendir homenaje al rey
poeta de Sevilla Al-Motamid.
El mismo Infante reconoce la importancia de Abel Gudrá en el desarrollo
del “Ideal Andaluz”.
“Es un supremo artífice de nuestro estilo. Su palabra arrebatadora,
expresiva de conceptos supremos, condensados a veces en fórmulas aceradas
que, aunque en el contenido superen y contradigan en lo externo, recuerda
a un hombre Europeo influido por la estética literaria oriental,
Nietzsche. Está consagrada a evocar el fervor de los pueblos afro-asiáticos
que, en confirmación de nuestro repetido postulado segundo del principio
de las culturas, ordena su entusiasmo a fin de la libertad de Andalucía,
correspondiente a su rango de foco cultural director; entusiasmo más
intenso y constante que el que Europa pudo llegar a sentir con respecto a
Grecia, en cumplimiento con la ley o imperativo natural que entraña la
verdad de aquel postulado”.
Otro destacado miembro de las Juntas Liberalistas, el médico malagueño
Diego Ruiz, enlace entre Blas Infante y los grupos árabes exiliados por
entonces en Génova, conocedor del árabe y traductor de los discursos de
Abel Gudrá en Delhi, escribiría a Blas Infante:
“Mi querido Blas Infante, Ud. no puede imaginarse mi gratitud.
Le remito, a prisa, mi traducción del primer discurso de Abel Gudrá, por
nuestra Patria, en Delhi.
Lea Ud. esas páginas. Se las remito como las he traducido, porque mi
emoción es indecible.
¡Infante, nuestra Patria interviene en el mundo!
¡Es capital para la cuestión de Oriente!
¿Cuándo nos veremos? ¿Cuándo?. Le escribiré más despacio.
Por hoy, le manda un abrazo su agradecidísimo, Diego Ruiz
Fermo Posta (Bologna) 15-5-1930
En esta carta de Diego Ruiz a Infante, se puede ver la gran expectación
que produjeron los discursos de Abel Gudrá en los andalucistas y el grado
de implicación de los mismos en las teorías de Abel Gudrá referentes al
“Principio de las culturas” y la posición de Andalucía respecto a la
política internacional.
Otro de los pilares de la influencia ideológica en el andalucismo fueron
los intelectuales árabes (sirios y palestinos principalmente) exiliados
en Europa.
En esta época, la situación del mundo árabe e islámico, era la de
colonización por parte de los países europeos. Después de la primera
guerra mundial y tras la caída del Imperio Otomano, las potencias
europeas se reparten el mundo islámico: Francia se queda con parte de
Marruecos y Argelia; Italia con Libia y Túnez; España con el norte de
Marruecos; Inglaterra con Siria, Palestina y la península Arábiga.
En esta situación, surgen los movimientos de liberación de los pueblos
colonizados, cuyas principales figuras políticas e intelectuales se
encontraban exiliadas en Europa. La relación de Blas Infante y las Juntas
Liberalistas se encauzaron a través del grupo de intelectuales
sirio-palestinos, que en aquella época editaban en Génova la revista “La
Nación Arabe”, patrocinada por el emir Chekib Arslam e Ibsan
Bey Et-Djabri. Los ejemplares de esta revista podemos encontrarlos en la
biblioteca de Blas Infante.
Estos poetas e intelectuales sirio-palestinos, mediante sus prolongadas
estancias en Andalucía, ejercieron una importante influencia en el
movimiento intelectual y político que empezaba a surgir.
Sobre esta relación de los movimientos de liberación árabes y el
andalucismo, apunta el profesor D. Pedro Martínez Montalvez:
“…curiosamente, el primer grande y auténtico movimiento de la poesía
árabe moderna, nace en tierras de emigración fundamentalmente, y es obra
de hombres expatriados, que cargan con muchas dolencias en el cuerpo y en
el alma. Esta obra de los poetas sirio-libaneses que viven buena parte de
su existencia, y escriben, en el Nuevo Mundo, constituyendo con ello el
Mahyar –lugar de emigración o huida- esta poesía lleva la triple
impronta de la nostalgia del pensamiento y el ansia de libertad”.
Entre estos intelectuales sirio-libaneses, tuvo un lugar destacado el
poeta Amin al-Rihani, del que Martínez Montalvez diría:
“viajero continuo entre Oriente y Occidente, que visita España en
1923 (un año antes del viaje de Infante a Marruecos) y en 1940…el
fuerte de Rihani está en el pensamiento de alcance político y social y
su actuación fue de las más importantes e influyentes en el ambiente de
entreguerras del mundo árabe…”
Gran importancia tuvieron los grupos del Mahyar afincados en Suramérica,
especialmente los afincados en Sao Paulo, fundadores de la revista “La
liga Andalusí” (Al-usbaal
Andalusiyya, 1032), muy influyente entre las comunidades
andaluzas de Suramérica.
En este marco de retorno al esplendor de Al-Andalus como base cultural de
los movimientos de liberación panarabes, presenta Abel Gudrá en India.
El “Ideal Andaluz”, como un movimiento de liberación, una herramienta
de liberación no solo de Andalucía, sino de los pueblos colonizados que
buscan una referencia común y la encuentran en el esplendor de Al-Andalus.
Tanto para los movimientos panarabes como para el movimiento andalucista,
Al-Andalus ejerce como guía y como referente cultural e identitario.
Como ya hemos visto, la aportación de Abel Gudrá y la concreción de su
pensamiento en los discursos de Delhi, supusieron junto con el pensamiento
de Infante y las aportaciones de otros destacados miembros de las Juntas
Liberalistas, el cuerpo de doctrina del “Ideal Andaluz”. Los discursos
de Delhi, en lo que Infante llamó “Congreso de los pueblos sin
Estado” (por cuestiones de conveniencia política) pero realmente
denominado “Congreso Interislámico”, según el propio Abel Gudrá,
nos aporta la idea de Andalucía como faro y guía para los pueblos islámicos
de Oriente, renovando el liderazgo espiritual que ya tuvo en tiempos de
Al-Andalus, ofreciéndose a Oriente como eje central en la liberación de
los pueblos islámicos.
“Cuando precediendo al “Congreso Interislámico”, quién os habla
daba a la imprenta “Las andaluzas”, ese diván simbolizaba –con un
centro ideal en Iberia- la gran lucha por el espacio. ¿De donde somos? ¿A
quién pertenecemos?...
Nosotros pusimos a guardia del océano, una centinela oriental en tierra
extrema de occidente; y con esta paradoja geográfica significábamos que
éramos capaces de esperar.
¡Pues bien, si, Andalucía es nuestra Patria!
La cuestión de la India es una ola levantada por los monzones: esa ola
tiene por orilla España, Andalucía, esencial España…
Vosotros conocéis el poético gemir de los Shuitas: “el corazón de
todo verdadero Shuita es la viviente tumba de Hossein”.
Nosotros tenemos esta amargura en el pecho: Andalucía
Nuestro centro está allí.
En el centro ideal de esta agitación, yo continúo viendo un faro:
Andalucía.
Andalucía es el puente de Brooklyn, audazmente tendido entre Oriente y
Poniente, ella es Oriental en el extremo mundo de los occidentales. Ella
es siempre, de aspecto, de alma, de historia, como de aspiraciones anti-europea…y
bien hizo en quedar tal, porque hoy…Europa fue Europa; es mandado,
protectorado, colonia.
Sepamos armonizar en el Islam renovado, nuestra experiencia palestiniana
con nuestra grande, perfumada experiencia andaluza.
(Discursos
Delhi, 2º y 3º).
Manuel Ruiz Lagos, compara los discursos de Delhi con las teorías de
Infante en “La Revolución Andaluza”.
“Si contrastásemos en análisis textual el mensaje indio con las
palabras de Infante cuando teoriza sobre La Revolución Andaluza casi podríamos
hablar de una transliteración.
A la idea proudhoniana de la federación se une, ahora, bajo la denominación
de Euro-Asia, la tesis panislámica de la Nación árabe, anfictionado de
pueblos unidos por la cultura y por una misma voluntad. El andalucismo
como ideal cultural, recuerda sus interrelaciones con otras expresiones
del mundo oriental y fija en la línea federativa-solidaria la colaboración
real en el plano político de las relaciones internacionales”.
Para terminar, llamar la atención sobre un dato que, aunque ya reseñado,
merece la pena comentar: Abel Gudrá participa en el “Congreso Ínter
islámico” como representante de las “Juntas Liberalistas” y del
pueblo andaluz. En este congreso, el vinculo común de los participantes
era el de ser naciones sin estado, debido a la situación colonial, y
pertenecer al Universo Cultural Islámico, del que las “Juntas
Liberalistas” se consideraban parte, además del fundamento y razón de
ser de su movimiento de liberación.
|
|