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Índice >> Artículos
>> Gibraltar Andaluz
GIBRALTAR ANDALUZ Opinión. El
caso Tireless es una evidencia practica de la
condición colonial del enclave de Gibraltar y de su intima e
indisoluble relación con su entorno andaluz. Quien manda efectivamente
en el Peñón es el Gobierno británico. Cualquier
problema o incidente nuclear en la Roca afectaría directamente a
la salud de cientos de miles de andaluces y andaluzas y destruiría
además una fuente de recursos como el turismo; básica para
nuestra economía dependiente. También
manifiesta la condición política de Andalucía, impotente para
defender internacionalmente de forma efectiva sus derechos e intereses;
relegada por el Gobierno español hasta extremos difícilmente
concebibles por pretensiones y elucubraciones, que si no fueran de
posibles consecuencias trágicas, moverían a mofa por ridículas. Esta
claro que no serviría de nada cambiar la Unión Jack por la estanquera
rojigualda. En Rota y Morón esta ultima ya convive armoniosamente
con la de EEUU. Porque, como la propia palabra dice: lo contrario de
dependencia es independencia. La solución es verdiblanca. opinión Melilla
es tan colonia como Ceuta o Gibraltar;
aunque lo digan también los ministros de Mohammed VI. Como lo fueron
otros enclaves como Hong-Kong, Macao, Ifni,
Goa o Pondichery. Colonial es su
origen, su historia y su relación con su entorno. Aun hoy Melilla
y Ceuta viven de parasitar Marruecos a cuenta del contrabando (como
Gibraltar vive no tanto de las libras británicas como de la evasión
fiscal y el blanqueo de dinero andaluz y español). Y esa
situación colonial es el origen ultimo de historias tan chuscas como la
que refleja esta noticia. ¿Que se esperaría el tal Mateo encontrarse
en Nador?. Ceuta
y Melilla son colonias de enclave. Tuvieron en su origen un destino
militar y político de intervención sobre el norte marroquí. Fueron
plataforma de defensa y agresión de la Monarquía española primero y
del Estado español después. Se conquistaron y mantuvieron por la
fuerza. Fueron fortines y prisiones y luego centros logísticas y
administrativos para la expansión colonial española por lo que fue
Zona de Protectorado. Recibieron inmigración peninsular; de la misma
manera que afluyeron colonos pied-noir a la entonces
Argelia francesa. La administración colonial española se encargó de
mantener una artificial proporción poblacional ajustada a sus
intereses; pero ni aún así pudo evitar indefinidamente la mimesis
progresiva de las plazas a su entorno. El
mantenimiento de esta situación colonial aún después de la
independencia marroquí se debe en buena medida a las características
políticas dictatoriales y represivas del Majzen;
a sus relaciones con el imperialismo; a su desconfianza y abandono hacia
el Norte de Marruecos. Cualquier otro régimen político marroquí
hubiera sido mucho más contundente en la reclamación de la devolución
de estas colonias. Resultan
repugnantes los pretendidos argumentos con los que el colonialismo español
pretende justificar sus títulos de propiedad sobre las plazas y patéticos
sus esfuerzos por distinguir su situación de la de Gibraltar. Cada vez
que se dice que cuando se tomaron estas ciudades por portugueses y españoles
"Marruecos no existía", no sólo se manipula la
historia sino que se muestra un racismo eurocentrista indiscutible.
Tampoco, por otra parte cabe recordarlo, existía entonces la España
que ellos defienden y de la que se reivindican. También resultan
chocantes los argumentos que se escudan en el amparo de la
autodeterminación de la actual población, provenientes de quienes lo
niegan rabiosamente a todas las naciones del Estado. Como en el caso de
Gibraltar, estamos ante una población trasplantada, no
de una nación; que tiene derechos individuales a respetar en toda
circunstancia pero no derechos nacionales colectivos. Y que decir del
recurso al veto democrático; cuando el Estado español mantuvo
estrechas relaciones de colaboración y destacada afinidad con
el régimen de Hassan; tal y como hace hoy con su heredero. Lo que
resulta aún más increíble es la actitud de ciertos sectores de la
izquierda, que compatibilizan con desenvoltura su apoyo a la justa
causa de la autodeterminación saharaui con el sostén al colonialismo
español en las plazas norteafricanas; sin con ello darse cuenta de que
esta incoherencia les deja sin autoridad política ni moral. Hoy la población marroquí con ciudadanía española reivindica sus derechos democráticos y civiles. Con ser bastante no es suficiente porque el problema de Ceuta y Melilla no acabara hasta que vuelvan a ser marroquíes. Quizá haya que esperar a ver una República democrática marroquí para contemplarlo. Pero llegará... ANDALUCIA LIBRE, nº 5422 de Noviembre de 2000 |
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