
Centenares de personas se concentran en
Granada contra la Toma, el fascismo y el racismo
Ni las 17 multas del año pasado, ni el
amplio despliegue policial presente en la Plaza del Carmen, han
impedido que, un año más, cientos de personas hayan mostrado su
oposición a la celebración en Granada del conocido como “Día de la
Toma”.
Kaos. Andalucía
Como cada 2 de enero, Granada ha
vuelto a ser hoy lugar de peregrinación de cientos de fascistas
llegados desde todos los puntos de España, con la complicidad de
unas autoridades que siguen sin querer entender que la ciudadanía
granadina hace ya años que no siente el menor interés por la
celebración de esta “fiesta”, una fiesta que divide a los
granadinos, y de la cual se han apropiado grupos fascistas de todo
el estado para convertirla en un homenaje y una reivindicación de su
propia ideología racista, totalitaria y excluyente.
Como es habitual también, las calles
del centro de Granada han acogido todos los actos encuadrados en la
celebración de este día con total indiferencia, e incluso la propia
prensa burguesa de la ciudad no ha tenido más remedio que reconocer
la escasa presencia de personas en las calles, una fiesta que está
en plena decadencia y que de no ser por la polémica que desata, y la
afluencia de esos grupos fascistas llegados desde toda España, no
arrastraría a más de un centenar de personas a las calles.
El pueblo granadino ha vuelto a
demostrar, una vez más, que no se identifica con esta fiesta
excluyente, racista y totalmente anacrónica, y que para nada es esta
una fiesta con arraigo popular alguno, como sí puede serlo la semana
santa, el Corpus, o las cruces de Mayo.
Solo los fascistas llegados de fuera
de Granada y una pequeña parte de la población más reaccionaria y
conservadora de la ciudad, celebran la fiesta. Una fiesta que mezcla
la simbología militar y religiosa con las loas a las esencias de la
“España eterna”, y que, por ello, es tan del agrado del fascismo, y
de los sectores más conservadores y reaccionarios de la sociedad
granadina.
Frente a todo ello, como no podía ser
de otra manera, han vuelto a manifestarse también quienes creen que
una fiesta así no puede mantenerse en la ciudad ni un segundo más,
así como que la apología del genocidio no puede ser motivo de
fiesta. El “No al fascismo, No al racismo, No a la Toma”, ha vuelto
a llenar la Plaza del Carmen de orgullo y dignidad: cívica, andaluza
y antifascista.
Acompañados de pitos y silbatos, los
manifestantes han hecho sonar su voz con fuerza en la Plaza,
gritando sus consignas contra la celebración de esta fiesta, contra
la exaltación del genocidio, y contra el fascismo. Entre ellos, este
año estaba presente el Parlamentario andaluz Juan Manuel Sánchez
Gordillo, así como el Portavoz nacional del SAT Diego Cañamero
Al otro lado, cientos de fascistas
aireaban sus banderas franquistas, lanzaban sus gritos xenófobos e
islamófobos, e insultaban a quienes se oponen a todo ello. Un
espectáculo bochornoso impropio de ser exhibido públicamente en
cualquier estado que se diga democrático, pero que en el estado
español tiene, parece ser, puertas abiertas y vía libre para ser
desarrollado y mostrado impunemente.
De parte de los manifestantes
antifascistas, y pese a que varias personas han tratado de provocar
al grupo, infiltrándose entre ellos, y gritando consignas a favor de
la Toma, no se ha producido ningún incidente significativo. En el
otro lado, en cambio, los fascistas han vuelto a demostrar el porqué
esta fiesta no tiene ningún sentido, y el porqué, como avisan
quienes se oponen a ella, la complicidad con el fascismo se acaba
pagando caro: Donde se permite al fascismo actuar libremente, las
agresiones fascistas se hacen presentes.
Esta vez le ha tocado el turno a un
reportero. El periodista de la Cadena Ser, Carlos Ramiro, ha sido
agredido por un fascista, el cual le ha propinado un puñetazo en la
cara “por ser de la Ser”. Identificado por el material que portaba,
un fascista se acercó a él y le propinó varios golpes en la cabeza
que le han producido una brecha en la nariz y contusiones leves. Se
lo puede agradecer al Aytmo. y a todos los defensores de esta
fiesta, quienes permiten y justifican que Granada se llene de
fascistas violentos cada 2 de enero. Una vez más, el fascismo hace
lo que mejor sabe.
Al finalizar el acto, los
manifestantes antifascistas han abandonado la Plaza de manera
pacífica, con el deseo, cómo no podía ser otro modo, de que este sea
el último año en que tengan que acudir a la Plaza para mostrar su
rechazo a la Toma, y que para el año que viene en Granada sea fiesta
el 26 de Mayo, en honor y homenaje a Mariana Pineda, heroína de la
libertad, y no el 2 de enero, día en que lo único que se puede
celebrar, es que, por fin, ese día no haya nada que celebrar en
Granada.