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LA CUESTIÓN SIMBÓLICA ANDALUZA
La cuestión simbólica, la que trata
principalmente de una vexilología y una heráldica propias en la
nación andaluza, ha sido ignorada -salvo dignas excepciones- por el
movimiento independentista andaluz. Ha llegado el momento de
plantear esta cuestión histórica en nuestro movimiento, con la
coherencia y sensatez que caracteriza nuestra causa. Como pueblo
tenemos derecho a decidir cómo representarnos a nosotros mismos y el
lugar donde vivimos sin tener que usar los símbolos que nos impuso
una conquista.
Los sucesivos gobiernos de España
desde hace más de 500 años no han escatimado esfuerzos en despojar a
los andaluces de su identidad, corrompiéndola y falsificándola. Para
la historia oficial, Andalucia es un producto de España; ganada y
reconquistada a unos “moros” a los que luego expulsó “para
gloria de la cristiandad”. Fantasías y mentiras, basadas en una
única realidad: la incorporación forzosa de los andaluces a un poder
extranjero. Desde entonces, los símbolos del conquistador son los
únicos válidos, como únicamente válidos han sido su gobierno, su
lengua y su religión.
Por mucha que sea la presión ejercida
por el colonizador, Andalucia tiene historia e identidad, tanta como
las naciones que la rodean, y pese a que los andaluces no siempre
tienen constancia de ellas, es nuestro deber como andaluces/zas de
conciencia. Es por ello que reclamamos usar símbolos propios, no
extranjeros; que nos representen, no que representen la desdicha y
asimilación de nuestro pueblo. Rechazar como propios los emblemas
del conquistador es dar un paso más hacia nuestra soberanía nacional
y social.
El mismo Padre de la Patria nos dio
un incomparable ejemplo en la elaboración de una bandera, un escudo
y un himno para nuestra nación. Blas Infante buscaba así recuperar
la dignidad de una Andalucia despojada de todo desde hace siglos.
Nos mostró un camino a seguir, para que los andaluces llevásemos
ahora ese esfuerzo de transformación social y emancipación nacional
más allá de donde lo dejó él: a nuestras comunidades.
Son muchas las localidades que tienen
entre sus símbolos emblemas extranjeros, mientras que otras no los
tienen, o su lectura es ambigua o neutral. Sería ideal que el
proceso de búsqueda de una simbología propia pasase, primero, por
buscar en nuestro pasado como pueblo libre, y segundo, que la
población se prestase voluntariamente para un posterior concurso y
elección.
Quizá este asunto no sea prioritario
en la Izquierda Independentista Andaluza, pero desde luego es algo
que debemos abordar para un próximo cambio. Para construir nuestro
presente y futuro, debemos tener en cuenta nuestro pasado, y esto,
es lo que el Estado Español ha pretendido eliminar con sus sucesivas
políticas coloniales en nuestro país. Para luchar en el presente y
por el futuro, debemos de recuperar nuestra identidad como Pueblo,
rechazar los símbolos impuestos, y luchar por la recuperación de
nuestra Memoria Histórica, rescatar algo imprescindible para nuestra
liberación: nuestra conciencia, y como dice nuestro Himno Nacional:
“volver a ser lo que fuimos”.
Asabiyyah,
Comunidad Musulmana Andaluza y
JIRA, la juventud independentista
revolucionaria andaluza |
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